Encender la luz es este año un 17 % más caro por la escasez de renovables

Encender la luz es este año un 17 % más caro por la escasez de renovables

Una familia media paga diez euros más al mes por la escalada de precios

La contribución de las energías renovables al mercado eléctrico -ese en el que cada día se negocia el precio de la electricidad (y que determina en torno a un tercio de lo que pagan los consumidores domésticos en la factura)- lleva meses en horas bajas. No llueve y apenas sopla el viento, y, aunque resulte chocante, esta especie de complot meteorológico encarece el recibo eléctrico. Durante los primeros seis meses de este año, el gesto de encender la luz fue un 17 % más gravoso que durante el mismo período del 2016. Fue así para una familia tipo que tiene suscrito un contrato de suministro en el mercado regulado, sin discriminación horaria, con una potencia contratada de 4,45 kilovatios y un consumo anual de 3.487 kilovatios hora. La tarifa eléctrica es diferente casi en cada hogar. El perfil medio de consumidor abonó 381,62 euros entre enero y junio, frente a los 325,93 del año pasado, es decir, casi 10 euros mensuales más.

El mes más gravoso para su bolsillo fue enero, cuando la factura se disparó un 28 % en comparación con el mismo período del 2016. En febrero creció un 20 %; en marzo, un 12,5 %; en abril, un 17 %; en mayo, un 16 %; y en junio, un 8 %.

Esta subidas constantes coinciden con un período caracterizado por una disminución de la aportación de las tecnologías no contaminantes (hidráulica y eólica, fundamentalmente) al mercado. Por ejemplo, en todo el 2016, las energías renovables representaron el 40,8 % de la generación eléctrica. Fueron cuatro puntos porcentuales más que en el 2015, según datos oficiales divulgados por el operador del sistema, Red Eléctrica de España (REE). Sin embargo, entre enero y mayo de este año -REE no ha publicado aún el balance de junio-, esa cuota media se redujo al 38 %.

La gran subida de enero
 
Por meses, el peor para las renovables fue enero, con una contribución del 32,7 % sobre la generación eléctrica total, trece punto menos que un año antes. Justo ese mes se produjo el conocido ya como tarifazo eléctrico, pues la factura se disparó un 28 % con respecto al mismo período del 2016. Fue la mayor subida de golpe de la luz soportada por los consumidores. Claro que la causa de tal subidón no fue únicamente la ausencia de agua y viento para alimentar a las centrales. Tal circunstancia, difícilmente evitable, se conjuró con un incremento de la demanda de electricidad por la ola de frío. Para satisfacerla, REE recurrió a la energía procedente de plantas que tradicionalmente no tienen tanto trabajo, las de carbón y las de gas natural. Las primeras produjeron ese mes un 102 % más que en enero del 2016; y las segundas, un 57 % más. Y son estas tecnologías las más caras y las que marcaron el precio medio de mercado de la electricidad en enero.

Algo parecido, aunque no tan exagerado, ocurrió a partir de entonces. La contribución de las renovables al sistema creció algo en febrero, hasta el 38,9 % (un 15 % menos que el año anterior); en marzo fue ya del 43,7 (con una disminución del 7,7 %); en abril, del 41,9 (12,3 % menos); y en mayo, del 37,7 % (-17 %).

Intervención del Gobierno

Las asociaciones de consumidores Facua y OCU han criticado la «pasividad» del Gobierno ante esas subidas, al tiempo que reclaman que aplique a la electricidad una bajada del IVA (ahora fijado en el 21 %). También han exigido que, si es preciso, intervenga en el sector para establece de forma periódica una «tarifa asequible», al considerar que el sistema actual de fijación de precios en el mercado de generación «fomenta la especulación y los abusos».

La Fiscalía lleva seis meses investigando el mercado

El recibo de la luz de este invierno fue el más caro desde que el Instituto Nacional de Estadística (INE) empezó a medir el precio de la electricidad, en el 2002. Y enero pasado fue el mes en que más subió de golpe, un 28 %. La alarma social fue tal que hasta la Fiscalía de lo Civil de la Audiencia Nacional decidió intervenir para anunciar que investigaría lo ocurrido en el mercado eléctrico en enero. Seis meses después, las pesquisas siguen su curso, aunque, si hay avances, la Fiscalía General del Estado no lo aclara. Fuentes oficiales de ese departamento se limitaron a explicar el viernes que «la Fiscalía de lo Civil continúa con la investigación, que aún no se ha dado por finalizada».

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) también anunció que analizaría el comportamiento del mercado para comprobar si se había producido manipulación.

¿Y el Gobierno? ¿Qué hizo? Poca cosa. Hacer que hacía. De cambiar el funcionamiento del mercado eléctrico, nada. Alega el ministro Álvaro Nadal que ese sistema marginalista, que hace que la última tecnología que consigue vender su energía, siempre la más cara, sea la que determine el precio final, funciona igual en la mayoría de los países europeos. Y no se puede tocar. La única medida que adoptó el Ministerio de Energía tras el tarifazo eléctrico de enero fue modificar el mercado interno del gas, a fin de intentar introducir más competencia. ¿Por qué el gas? Porque su precio fue otro de los factores que contribuyeron a que se produjera el subidón de la electricidad en el primer mes del año. Las centrales de ciclo combinado, habitualmente infrautilizadas, no tenían combustible suficiente para producir electricidad en un mes en que la demanda aumentó de golpe por la ola de frío. Y las compañías tuvieron que comprar gas a precios desorbitados. Eso se sumó a problemas de suministro de gas argelino.

Nadal apuesta por meter tijera a la rentabilidad de las renovables para bajar el recibo

El ministro de Energía, Álvaro Nadal, se frota las manos pensando en sus planes de revisar, a partir del 2020, la rentabilidad razonable que les asegura el Gobierno a las plantas renovables, fijada ahora en el 7,39 % anual, y que sustituye a las primas a la producción que recibían estas tecnologías. Según explicó Nadal durante una reciente comparecencia en el Congreso de los Diputados, ese recorte retributivo abaratará la factura de la luz de los consumidores «entre un 5 y un 10 %». El Gobierno, dijo, «sí que está a favor» de esta revisión para que suponga «una rebaja sensible en el recibo de todos los españoles». El ministro de Energía defendió ligar la retribución al bono del Tesoro, lo que implicaría una caída de esta rentabilidad.

En el 2013 se fijó este primer período regulatorio para las tecnologías no contaminantes, que termina en diciembre del 2019, con una rentabilidad calculada con el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años más un diferencial de 300 puntos básicos, lo que suponía ese 7,4 %.

Sin embargo, el descenso en este tiempo del interés del bono y el no proceder a un cambio normativo para aumentar el actual diferencial llevaría a esa rentabilidad a caer para las plantas renovables de cara al nuevo período que se iniciará en el 2020. «Dado que está en la ley y que todo el mundo sabe las reglas del juego, sí que queremos que baje entre un 5 y un 10 % la luz de los consumidores españoles», dijo.

Nadal también subrayó que la «prioridad número uno» del Gobierno es que todas las empresas y los consumidores «paguen lo menos posible» en la tarifa de la luz.

Fuente: 
lavozdeasturias.es (ver noticia)